jueves, 5 de abril de 2018

Darnos tiempo

Tan preocupados en no perder tiempo
que no nos damos cuenta que tampoco lo ganamos. 
Tiempo de parar y reflexionar.
Tiempo de trabajar y lograr.
Tiempo de sanar. 
Tiempo de desear.
Veni, tomate un tiempo con forma de mate compartido.
Tal vez sea el principio del camino
para salir del laberinto que nos construimos 


Lic. Ana Previgliano

Psicóloga (UBA)
156-731 4106


lunes, 2 de abril de 2018

Epode o la curación por la palabra en la antigua Grecia


Hay un concepto que proviene de los antiguos griegos, que es "ėpodé" que significa las palabras de comprensión y compasión que debía tener el médico con el paciente para que la medicación o tratamiento indicado hiciera efecto. Sin dudas nos hace pensar en los primeros antecedentes de cura por la palabra.

La palabra de Apolo, el «decir placentero», tonifica, distrae y ayuda a arrastrar
el sufrimiento. Es una palabra que se dirige el enfermo, a su ánimo o thymós, al lugar
donde arraigan los afectos.

La palabra-gesto emanada de la experiencia amorosa actúa de este modo: por encantamiento, al modo como los griegos supieron comprender el poder y la virtud curativa del ensalmo (epodé). En principio, el ensalmo sería una fórmula verbal de carácter mágico y variable que, recitada o cantada ante el enfermo, se usara para la curación: una plegaria encantadora, un medio natural de seducción por la voz, un ritual sonoro que persuade y restaura la armonía de la salud o que acompaña incrementando el efecto de otro ‘phármakon’.
Es una especie de mantra que eleva el lenguaje a sus posibilidades infinitas en el límite de su acción, un cierto delirio imprescriptible que saca de sus goznes a lo simbólico, a la lengua de sus caminos trillados, un paso clínico de Vida que atraviesa lo vivible y lo vivido como herida y enfermedad.
De estos acontecimientos en los límites del lenguaje emana la creación de una salud, es decir, una posibilidad de vida.



domingo, 1 de abril de 2018

El proceso de la psicoterapia


Al tejer ,al escribir, así como  al acompañar una psicoterapia, importa el proceso tanto como el resultado
Iniciar una psicoterapia significa comenzar un camino de preguntas, de redefiniciones, de creación.
Necesita confianza, paciencia, escucha.
Trenzar poco a poco  hilos, historias, palabras. Rodear los agujeros haciéndolos transitables,  transformándolos en redes, en significados, en mantas, en alas.
Se entretejen formando lo nuevo con lo viejo, en una unidad tal que cuesta imaginar que antes hayan sido de otra manera.
Lo que mirado desde cada uno de los nudos parece una maraña imposible de comprender, desde la perspectiva adecuada toma sentido.

Ana Previgliano 10/7/2016

El psicodiagnóstico: un trabajo de configuración


Un psicodiagnóstico se asemeja al armado de un puzzle: se busca conocer   tanto los recursos, las  potencialidades ,  como las cicatrices de situaciones traumáticas vividas y los conflictos pendientes de resolución .
 Luego, el trabajo es entender cómo se  configuraron, qué  gestalt  se revela,  algo similar a un Tangram, que si bien tiene una presentación relativamente estable, siempre es posible encontrar una nueva expresión si fuera necesario.
El paso siguiente es definir los puntos de urgencia, si los hubiera, para poder intervenir de la mejor manera posible.